También este año, nuestro grupo de chicas de 8º curso del instituto Immaculate Conception Secondary School – St. Jeanne Antide College Tarxien, con la ayuda de la profesora de religión, la Sra. Claudia Grech, atravesó la puerta del convento de las Hermanas de la Caridad de Tarxien.

Había una mezcla de curiosidad y emoción en el corazón de las chicas. Para muchas de ellas, era la primera vez que ponían un pie en un convento, un lugar del que habían oído hablar pero que siempre parecía un poco distante de su mundo.

Para recibirlas estaba la hermana Teresa, junto con otras hermanas de la comunidad. Después de un breve saludo, fueron invitadas a un juego: les entregamos una hoja con versículos de la Biblia y una pista que las guiaría a un lugar del convento. Divididas en pequeños grupos, comenzaron a explorar.

Algunas encontraron la capilla, un lugar de paz donde las hermanas se reúnen para rezar. Otras llegaron al refectorio, donde se les explicó cómo se desarrollan las comidas en comunidad. Otras descubrieron el jardín interior, un pequeño rincón del paraíso con árboles, flores y una tranquilidad que parecía casi mágica.

Después del juego, nos encontramos de nuevo en la sala de televisión, donde la hermana Melissa contó una parte de su vida: habló de cómo sintió la llamada a la vida religiosa, de sus experiencias y de cómo su elección le había dado una profunda alegría.

Estos momentos ayudan a cambiar las ideas erróneas que existen sobre las monjas y la vida religiosa.

Cuando llegó el momento de las preguntas, nadie se echó atrás. «¿Pero visitáis a vuestros padres?», preguntó una chica con una sonrisa tímida. «¿Y las redes sociales?», preguntó otra.

La hermana Melissa trató de responder con sencillez y sinceridad, contándonos cómo era la vida cotidiana de una monja, los diversos compromisos y también los momentos de ocio. Fue un descubrimiento para las chicas, que, en el fondo, somos personas normales, con pasiones, dudas y sueños, como ellas.

Antes de terminar el día, llevamos al grupo a la capilla para que vivieran una pequeña experiencia de oración. Les explicamos que en nuestra vida cotidiana los Salmos tienen un papel importante, porque expresan alegría, confianza, pero también dudas y dificultades, como en la vida de todos.

Al final del día, al salir del convento, algunas dijeron: «No esperaba que fuera tan agradable estar con ellas», «¡Me han quitado muchas curiosidades!», añadió otra. Y finalmente, más de una quedó impresionada y expresó que «¡las monjas son personas normales como nosotras!»

Hemos oído que las chicas han dejado el convento con el corazón más ligero, con la conciencia de haber vivido una experiencia especial, con la esperanza de que las chicas hayan aprendido que las monjas no son figuras lejanas y distantes, sino personas auténticas, dispuestas a recibirnos con una sonrisa y a compartir con nosotras una parte de su vida.

Hna. Melissa

Equipo de Pastoral Escolar